Entrevista a ÁNGEL CARRACEDO ÁLVAREZ

(A Coruña, 1958)
Catedrático de Medicina Legal de la Universidad de Santiago de Compostela
Director de la Fundación Pública Gallega de Genómica
Coordinador del Centro Nacional de Genotipado de España

 
















AL FINAL, la distinción entre espíritu y materia, ¿es tan pertinente?
 
Para mí no, ni mucho menos. Yo no distingo entre espíritu y materia, ni biológica ni evolutivamente. Todo es uno. Qué es la vida y cómo se hizo, cómo surgió la molécula del ADN y todo tipo de preguntas así se refieren a una realidad que es algo muy complejo y absolutamente maravilloso en sí.

EN LOS momentos clave de su vida, ¿cuál es su “faro en la noche”?
 
Sin duda que mi familia, que es mi punto de apoyo básico.

¿ALGO QUE realmente le bloquee y algo que le dé fuerzas?
 
A mí los problemas interpersonales y las injusticias me bloquean completamente. En el otro extremo, lo que más me estimula de verás es la capacidad que tienen los seres humanos de ayudarse y de darse cariño y, sobre todo, la capacidad de perdonar que tienen algunas personas.

¿UN LIBRO sobre ciencia que nos pueda recomendar? ¿Y una película? ¿Y una música? ¿Y un lugar del planeta Tierra?
 
Un libro, cualquiera que sea verdaderamente divulgativo, por ejemplo La ciencia en el punto de mira, de Jorge Mira. Películas, me gustan las que tengan qué ver con los sentimientos y que me emocionen. Quizá por esos a mí me gusta ver cine no en el cine, como los expertos dicen que hay que verlo, sino en casa, con mi familia, porque luego viene el placer de poder comentar la película con mi mujer y mis hijos.
 
 
 







La genética
explica, más bien,
pocas cosas, pues la vida
es muy amplia y muy compleja
.



Pero en realidad, por la falta de tiempo, sólo puedo ver cine en el avión; en esta última semana ¡he visto 12 películas en el avión! En la música, estoy influido por mis hijos; a mí me gusta la música clásica y la folk, pero de ésta poca escucho, pues siempre suena en casa la de mis hijos. Un lugar en la tierra: Louro, ¡sin duda!, y de Louro, mi casa. Acabo de llegar de Yeddah, viajo mucho, ¡muchísimo! Dos países que realmente me gustan por su gente, que es muy abierta, son Australia y Colombia. Las últimas vacaciones las pasé con mi familia en una autocaravana en Australia. Pero si pudiera escoger, sin duda que me quedaría con Louro.
 

¿TIENE ALGUNA idea formada definitiva sobre la vida y sobre la muerte?
 
La vida es algo muy muy complejo. En el ser humano es el resultado de uno y de su entorno, y es más lo que va construyendo, tanto como individuo como en su interacción con el mundo que le circunda más próximo. Y quizá lo que haya que buscar en esta formación e interacción es un equilibrio y coherencia que sólo medianamente se alcanza con los años… Respecto a la muerte, no tengo ninguna idea y nunca me la he planteada. Lo que si observo, desde un punto de vista biológico, es que la muerte tiene todo el sentido, pues sin la muerte la vida no podría darse…
 
 

S
I LA genética nos pudiera susurrar al oído un humanismo científico, ¿qué postulados irrenunciables básicos serían los de ese “humanismo genético”?

 
Primero, sin duda, que la vida siempre procede de la vida, y esto lo observo todos los días. Pero nos podría susurrar muchas, muchas cosas más: como que un individuo es siempre el resultado de sus genes y su ambiente, que la evolución es siempre más cultural que física, etc.

¿EN QUÉ punto en concreto debemos situar la revolución genómica?
 
La revolución genómica es todo lo que obtenemos del conocimiento de los genomas. Para mí, todo nace con la secuenciación del ADN, en 1978, por lo que estamos ante una ciencia de “anteayer”. Y lo que está claro respecto a esta ciencia, es que información en la sociedad y divulgación no hay prácticamente ninguna, por lo que se necesitaría mucha más. La divulgación es algo esencial al estudio, porque ayuda a las personas a enjuiciar esa misma información que recibe y a la vez las hace más libres.
 

 
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