Entrevista a LUIS MÍGUEZ RODRÍGUEZ



La ciencia no siempre
tiene efectos a corto plazo.
Hay mucha información
pero en absoluto contrastada.
Ello hace que las personas
manejen información que no tiene
ningún tipo de garantía de
seguridad. De esta forma, la ciencia
acaba mezclada con la pseudociencia.
 




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Los cambios
aplicados
a la docencia
responden más
a una cuestión
política que a una
necesidad social.




Nos es
muy difícil
trabajar en equipo,
estamos poco
acostumbrados a dar
explicación sobre
nuestras decisiones.








 



   
EN LA enseñanza actual, ¿es tan difícil, como se dice, hacer su trabajo, o es una queja sin fundamento?
 
Si bien cada época tiene su propia personalidad, la docencia siempre tiene el mismo objetivo. Y este objetivo se debe ajustar a las distintas realidades, a esas distintas personalidades de cada época. Los cambios aplicados a la docencia responden más a una cuestión política que a una necesidad social. Ello hace que estemos sometidos a un continuo zarandeo. Junto a todo este desajuste habría que añadir que nadie nos pregunta. Por todo ello creo, sinceramente, que la queja está totalmente justificada.
 
EN ESTA docencia, ¿qué echa en falta por la parte que menos está a su alcance y por la parte que pueda Usted gestionar?
 
Echo en faltan muchos más recursos humanos; los materiales podemos cifrarlos, aunque insuficientes, en razonables. Echo en falta también una correcta integración de todos los alumnos, tanto en la docencia como en la sociedad en general. Hoy en día la singularidad de la sociedad radica en su variedad, que es ¡inmensa!, es una singularidad ¡con mayúsculas!, y la enseñanza está en un proceso de redefinición por esa gran singularidad. A todo ello hay que sumarle una cosa más: los nuevos recursos que empleamos en nuestro trabajo, las TICs, recursos ante los que no todos los alumnos tienen el mismo acceso y posibilidades. Todo ello hace que el sistema se resienta, ya que al no conseguir ser homogéneo, responde desigualmente.
 
Algo que puede estar al alcance de mi gestión y que echo de menos, es el trabajo en equipo. Parece positivo el dicho Cada maestrillo tiene su librillo pero conviene no llevarlo demasiado lejos. Este dicho es muy nuestro y describe muy bien nuestra forma de trabajar. Nos es muy difícil trabajar en equipo y estamos poco acostumbrados a dar explicación sobre nuestras decisiones, o sencillamente trabajar en un plan donde nuestras aportaciones no siempre han merecido la consideración que nosotros esperábamos. Tenemos un ego insaciable, algo peligroso…

VISTA LA evolución humana, ¿hay algún método de docencia que debiéramos suscribir todos, hacia el que orientar nuestros esfuerzos?
 
El trato igualitario respecto a las oportunidades, y un objetivo común, al margen de los devenires políticos. Los procedimientos deben ser iguales para todos y, además, perfectamente transparentes. Además, las ayudas al trabajo intelectual: cada estudiante debe recibir recursos en función de su capacidad para gestionarlos. Las becas se deben ajustar a los expedientes, y para ello el hecho más objetivo es el currículum. En las universidades deben estar los que realmente valen, no los que pueden mantenerse en ellas. Naturalmente me refiero a las públicas. Y si alguien vale y no tiene, será entonces cuando el Estado deberá apoyarlo. La sociedad no se puede permitir que un alumno se eternice en la Universidad porque pueda pagársela; no se puede consentir ese gasto, al menos tal y como se gestiona hasta ahora.

A DÍA de hoy, ¿en que situación nos encontramos en Galicia y España en lo que a la ciencia y su divulgación se refiere?
 
Hoy estamos, tanto en Galicia como en España, en un momento francamente pésimo, sólo homologable a las peores épocas. La ciencia y su divulgación están muy trasteadas por los avatares políticos y por la falta de recursos, además sometida a la conveniencia política de cada momento. Y hay una falta inmensa de financiación para proyectos extraordinarios…
 
La ciencia no siempre tiene efectos a corto plazo y en su divulgación actual se enfatiza sólo aquello que puede resultar espectacular. La divulgación es la cenicienta. Funciona como la correa de transmisión entre la ciencia y el público. Para que el público la valore y vea su necesidad tiene que conocerla, y aunque ya se está consiguiendo todavía queda mucho camino que recorrer. Después de una época brillante, la década de los 90, donde recuperamos mucho tiempo perdido antaño, hoy volvemos a frenar. Respecto a la divulgación científica, veo que hay mucha información pero en absoluto contrastada. Ello hace que las personas manejen información que no tiene ningún tipo de garantía de seguridad, como si realmente fuese cierta, teniendo en cuenta además que mucha de esa información es manifiestamente interesada. De esta forma, la ciencia acaba mezclada con la pseudociencia, o involucrada en intereses espurios.
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